En segundo lugar, todo investigador tiene la responsabilidad en el uso de los resultados obtenidos en su investigación y debe, además, beneficiar a la comunidad o grupo observado, de ahí que algunos autores hayan señalado otro compromiso para el investigador: la defensa de la investigación (o Advocacy Research), mostrando así el valor práctico del trabajo realizado. Dicha postura está motivada directamente por el Principio del deber contraído postulado por Labov (1982: 172), según el cual el investigador que disponga de datos lingüísticos de alguna comunidad de habla está en la obligación de ponerlos en conocimiento de dicha comunidad cuando los necesite. A esta idea de que el conocimiento debe ser compartido, se une la propuesta de Wolfram (1993: 227) en el Principio de gratitud lingüística, por el cual el investigador que haya obtenido datos de miembros de una comunidad de habla debe buscar los modos prácticos de devolver el favor lingüístico que le han proporcionado.
Por todo ello, en justo reconocimiento a la labor realizada por el autor, y por la escasa difusión que, en general, ha tenido este atlas, en nombre de Navarro Tomás deseamos realizar esta página.







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